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Ansiedad por Separación 2.0

La ansiedad por separación es diferente de el hecho de que el perro reclame la atención. Un perro que reclama la atención se conformará fácilmente con cualquier interacción con las personas. En cambio un perro con ansiedad por separación, esta hipervínculado a una persona determinada, se da especialmente cuando estos perros han pasado mucho tiempo con una persona y de repente por los motivos que sea esta rutina cambia, trabajo estudios… Las estadísticas nos revelan que un 25% de los perros desarrollan este trastorno, con lo cual se trata de un problema muy preocupante que lleva asociado muchos problemas de convivencia con los humanos y desgraciadamente no todo el mundo lo aborda de una manera civilizada lo que ocasiona resultados muy caóticos.

Hay personas que atribuyen este problema a una venganza del perro por que lo hemos dejado solo en casa, la venganza es un sentimiento de humanos que nada tiene que ver con la realidad con los perros que forman parte de especie animal diferente de la nuestra.

Llega un momento que el perro comienza a mostrar síntomas de estrés, tales como babear y lamerse las patas. Su sufrimiento empeora especialmente los lunes y después de las vacaciones.

La mayoría de perros que han sido rescatados de alberges y protectoras desarrollan este trastorno debido a que en su historiar acumula mucho sufrimiento, se da en muchos casos también en perros que han sufrido el destete prematuro, puesto que no han contado con la posibilidad de que la madre mediante el destete les enseñe a enfrentarse al mundo, de repente cae en manos de los humanos que debido a su estado de fragilidad los adoptamos y en muchos casos los sobreprotegemos.

Algunos de estos síntomas son francamente problemáticos, destrozos en el piso o el jardín, el ladrido se convierte en agudo y frenético, con lo que acaba reportando problemas con nuestros vecinos. Si pusiéramos una cámara de video para observarlo que hace, le veremos deambulando, babeando, gimiendo, arañando la puerta de la calle. La ansiedad se manifiesta en su punto más álgido justo después de la salida de la persona con la que se siente hipervínculo.

En ocasiones este trastorno puede resultar considerado como un (TOC) Trastorno Obsesivo Compulsivo, puede manifestarse con diferentes tipos de ladridos, dando vueltas sobre si mismo y lamiéndose. Estas conductas como ladrar son auto reforzantes por eso hacen que el perro entre en bucle puesto que hacen que se sienta bien. Nuestro veterinario puede ayudarnos sugiriéndonos un programa de modificación de conducta, o mediante alguna intervención neurofarmacológica y derivándonos a un etólogo o especialistas cualificado.

1ª Acción, eliminar las causas:

Dado que estos perros están muy apegados a una persona, deberíamos redirigir su atención a otras personas, actividades o juegos. Deberiamos confeccionar una lista de las cosas que le gustan, donde deberíamos incluir actividades como ir de paseo, jugar a rastrear… también una buena ayuda sería contratar algún handler para que pasee a nuestro perro o bien pedirle ayuda algún vecino o amigo para que lo saque a pasear y que haga que el perro realice alguna actividad sin que su propietario este presente.

La salidas de casa deberían de hacerse de forma fría sin aspavientos, lo menos emocionales posibles. Al volver a casa intentar no prestarle atención hasta pasado un rato. Estas salidas tienen como propósito hacer menos dramáticas las separaciones y las reuniones.

Practica los fines de salida, simulando salidas y entradas.

“Toda la atención que no reciba en las salidas y llegadas, se podrán compensar en otros momentos a lo largo del día, al menos durante los veinte minutos previos a la marcha de casa no deberíamos interactuar con el perro, con el fin de disminuir el impacto que produce nuestra partida”

2ª Acción, desensibilización sistemática:

Se trata desensibilizar sistematicamente al perro acerca de nuestras salidas. Lo que representa es hacer que a la larga nuestra marcha sea tolerada por el perro y no el detonante de la ansiedad y el estrés.

Para empezar, evitar que nos siga, puedes empezar a cerrando la puerta del baño y convertirlo en un hábito. No salgas con el perro a tirar la basura, ni hagas salidas cortas con el,  si no utilízalas, por que el perro sabe con son salidas cortas, que representan que regresaras pronto y no se pondrá nervioso, lo cual te ayudara, si emulas esta practica el perro ira de modo progresivo comprobando que no pasa nada cuando nos ausentamos de casa.

Podríamos colocar una reja o una barrera para bebes en una puerta y dejar al perro al otro lado evitando que nos siga, hacer este ejercicio de forma repetida con una duración aproximada de un minuto ignorándole. Si esta tranquilo le dejaras salir sin ningún alboroto ni celebración. Si se pusiera a ladrar espera a que pare un momento, antes de acercarte, prémialo y dejarle libre, aunque ignorándolo durante unos minutos.

Otra solución es recurrir a una jaula o un parque para perros y acostrurbarle a permanecer en el de una manera relajada y tranquila, os recomendamos que en nuestra pestaña de domestic dog visualicéis como hacerlo.

3ª Acción, contracondicionamiento:

Deberías conseguir que el perro este cómodo sin importar que no este la persona con la que siente apego. Una forma de conseguirlo es convertirlo en un gran aficionado de los juguetes rellenos de Kong. Para ello la primera estrategia es sacar el juguete y prestarle atención; hablarle, tocarlo y llenarlo de comida mientras el perro está observando. Ponerlo al otro lado de la habitación, detrás de la barrera o bien en un parque si lo hemos utilizado o una jaula, el perro no puede cobrar el juguete mientras tanto. Se trata de una pequeña broma para aumentar la motivación del perro por acceder al juguete.

Entonces podríamos deambular por la casa como si estuviéramos a punto de irnos a trabajar, coger el teléfono, el monedero las llaves, el abrigo en definitiva simular nuestra rutina habitual que empleamos antes de marcharnos. Podríamos volver a tomar el juguete al cabo de unos minutos, mirando otra vez, haz como si te lo comieras, todo ello ignorando al perro. Luego dejaría que el perro cobre el juguete al otro lado de la barrera y deberías sentarte durante unos minutos.

Otra forma sería simular salidas cortas, para regresar inmediatamente y que compruebe que no necesita ponerse nervioso por que siempre volvemos y no lo abandonamos.

El ejercicio termina cuando el perro se mantiene ocupado con el juguete, habremos conseguido un gran avance cuando el perro se mantenga ocupado y tranquilo con su juguete y este juego se prolongue.

Otra forma sería simular salidas cortas, para regresar inmediatamente y que compruebe que no necesita ponerse nervioso por que siempre volvemos y no lo abandonamos. Podríamos hacer simulaciones de cinco minutos, luego ir de modo progresivo incrementando su duración.